La historia del organillo

La historia

En el Museo de la Iglesia Pontificia se encuentra un antiguo documento que describe un órgano con un rodillo de agujas; fue escrito por el sacerdote jesuita alemán Athanasius Kircher. Su autoría, sin embargo, no ha sido aclarada.

Desde principios del siglo XVIII, el organillo es conocido en todos los países europeos como instrumento de músicos callejeros y malabaristas, pero también -sobre todo en Inglaterra y Francia- como instrumento de iglesia y de salón. Los baladistas también utilizaban un organillo. Muchos organilleros colocan un mono de peluche junto a su instrumento. Se dice que esto recuerda a los tiempos en que los músicos itinerantes solían ir acompañados de un mono capuchino o rhesus. El mono era una atracción más -sobre todo para los niños- y solía tener la misión de recoger las monedas de los transeúntes.

Al principio, los organillos eran construidos por talleres de órganos, pero más tarde surgieron fábricas que atendían únicamente a las hermanitas del instrumento musical eclesiástico.

Una variante del organillo era la laterna griega, que tocaban los yiftoi (músicos gitanos) en el siglo XIX y hasta principios del XX. Los yiftoi tocan el tambor de marco con un toque de campanas llamado daira como acompañamiento. Los animadores solitarios con laterna actuaban sobre todo en las ciudades portuarias de Levante en las plazas de mercado, a veces acompañados por una esposa o una hija que hacía de bailarina, o llevaban un oso bailarín.

En Francia, el instrumento musical se llama Orgue de Barbarie, que se atribuye al primer fabricante conocido: el italiano Giovanni Barberi, de Módena, hizo la primera demostración de este pequeño órgano transportable en 1702.

Quelle: https://de.wikipedia.org/wiki/Drehorgel

La técnica

La construcción del organillo corresponde en principio a la de un órgano de tubos fijo. Consiste en una caja en la que se alojan la tubería, el fuelle, la caja de viento y el mecanismo de reproducción. El fuelle recubierto de cuero, que produce el viento, se acciona mediante una manivela o volante a través de una biela. El viento se almacena en un fuelle del cargador, se calma y se lleva a una presión constante gracias a la fuerza de los resortes. La energía hidráulica también se utilizaba ocasionalmente para accionar órganos de barril de mayor tamaño (por ejemplo, el Palacio de Hellbrunn, la Villa d'Este y el órgano de agua de Wilhelmshöhe).

Por encima de la caja de viento, que contiene un gran número de válvulas, está la tubería. A cada válvula se le asigna un tono (un tubo o varios tubos de diferentes tipos). El número de notas puede variar en los organillos (de unas 12 a 45). Estas válvulas son controladas por el mecanismo de juego. Puede ser neumático, mecánico o electromagnético. Los tubos son similares a los de un órgano de iglesia. El movimiento giratorio de la manivela también mueve el portaprogramas en el caso del control mecánico/neumático.

A diferencia de un órgano que se puede tocar manualmente, un portador de programas se encarga del control de los tonos; éste se encuentra en el dispositivo de reproducción. La forma más antigua de portador de programas es el rodillo de agujas, que se conoce desde la antigüedad. Un rodillo de clavijas (normalmente intercambiable) puede contener hasta doce piezas musicales (lo habitual es de seis a ocho). La longitud de la pieza musical está limitada por la circunferencia del rodillo.

A principios del siglo XX, la cinta perforada y la tarjeta perforada sustituyeron al rodillo de agujas. Desde principios de la década de 1980, los controladores electrónicos, comúnmente conocidos como microchips, se han vuelto más comunes. La música se almacena en formatos propios, últimamente normalmente como archivos MIDI en tarjetas de memoria. Con cintas perforadas o tarjetas perforadas (ambas intercambiables) y controles electrónicos, el tiempo de juego es casi ilimitado.

Cambiando la velocidad de ejecución, influyendo en la presión del viento y utilizando diferentes timbres (paradas) en los instrumentos más grandes (véase también paradas (órgano)), es posible interpretar la música en los organillos controlados neumáticamente.

El estado del arte de los controles electrónicos es el control de la velocidad de reproducción de la pieza musical mediante el cambio de la velocidad de rotación. Los controles electrónicos más sencillos carecen de esta capacidad: la velocidad de reproducción es siempre la misma tanto si se mueve la manivela lentamente como si se hace rápidamente. Los organillos controlados electrónicamente pueden sincronizarse por radio o por cable. En este caso, todos los órganos tocan las mismas notas de la pieza musical o se encargan de partes individuales de una especie de partitura orquestal. Esto lo decide el arte del arreglista o programador. La reproducción no requiere ninguna habilidad musical por parte del organizador del órgano.

Por otra parte, la ejecución sincronizada de dos o más organillos del mismo tipo con control de cinta requiere práctica y habilidad, además de musicalidad y sentido del ritmo. Para ello, existen en el mercado cintas perforadas idénticas o fabricadas adecuadamente.

Quelle: https://de.wikipedia.org/wiki/Drehorgel